Olivares-Pacheco J.Adell A.D.Hepp M.Reis A.S.Cesar Echeverría EcheverríaIbacache-Quiroga C.Gaggero A.2025-03-142025-03-142022https://hdl.handle.net/20.500.12740/17162Al hacer una evaluación de lo positivo que ha dejado la pandemia del COVID-19 en Chile, sin duda alguna no podemos dejar de mencionar la visualización de la epidemiología basada en aguas residuales (EBAR o WBE, de sus siglas en inglés),) como una metodología útil para la detección ambiental del virus. Hasta antes de la pandemia esta herramienta se encontraba muy poco desarrollada en nuestro país y sólo algunos esfuerzos individuales eran contabilizados en su uso para investigación. Sin embargo, ante la necesidad de abordar la pandemia desde diferentes aristas, múltiples fueron las iniciativas en nuestro país donde se implementó la detección y cuantificación del virus en las aguas residuales. Estas iniciativas vinieron desde el Ministerio de Ciencias, el que tomó la bandera, y programas como “los fondos de emergencia COVID” y “programas de cooperación internacional” de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), los que entregaron financiamiento para la implementación de esta herramienta. De la misma forma, algunos gobiernos regionales, como es el caso de las regiones de Bío-Bío y Ñuble, financiaron programas de vigilancia en los períodos más críticos de la pandemia 2020 y 2022. Gracias al Ministerio de Ciencias, algunos gobiernos regionales, trabajando en colaboración con las empresas sanitarias, pudieron implementar la detección y cuantificación del virus SARS-CoV-2 en las regiones de Atacama, Valparaíso, Metropolitana y del Bío-Bío. Con apenas un litro de agua se ha podido determinar el estado de circulación del virus en una ciudad de más de 9 millones de personas (casi el 50% de la población total de Chile). Con este mismo litro de agua se ha podido determinar y llegar a conclusiones que se han obtenido post-análisis de millones de pruebas de RPC y test de antígenos. A pesar de los buenos resultados obtenidos en cada una de las regiones, la información generada nunca fue utilizada de manera efectiva por las autoridades sanitarias y los científicos a cargo de las iniciativas pocas veces (o infructuosamente) fueron escuchados por las autoridades del Ministerio de Salud.PDFEl poder de un litro de agua servida: Epidemiología basada en aguas residualestext::letterhttp://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182022000600749