Emotional eating during COVID-19 lockdown; [Alimentación emocional durante el confinamiento por COVID-19]
Date Issued
2022
Author(s)
University of Atacama
University of Atacama
Morán C.
Rojas J.
DOI
http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872022001001408
Abstract
La pandemia causada por la enfermedad por SARS-CoV-2 (COVID-19) ha sido un desafío sanitario mundial desde inicios de 2020 hasta la actualidad. La rápida expansión de esta enfermedad provocó que gobiernos de todo el mundo tomaran medidas preventivas para reducir el número de nuevos casos de COVID-19, tales como el uso de equipos de protección personal, el distanciamiento social, las cuarentenas en personas infectadas e, incluso, la aplicación de restricciones de movilidad, aislamientos o confinamientos masivos de la población. Los períodos de confinamiento domiciliario tuvieron efectos negativos sobre la conducta alimentaria y los hábitos dietéticos, tales como el tipo de comida, el comer fuera de control, el comer entre horas o el número de comidas principales1. Se ha planteado que el equilibrio entre el placer y el displacer, así como la intensidad de las emociones, contribuyen a generar cambios en la alimentación2. Así, emociones como el enfado, la tristeza o el miedo -de alta intensidad-podrían provocar una reducción de la ingesta alimentaria, mientras que, cuando estas son de baja a moderada intensidad, la ingesta se incrementaría3. Por otra parte, poco se conoce sobre el posible efecto de las emociones placenteras; sin embargo, las negativas podrían inducir a un aumento o una disminución de la ingesta, según las circunstancias2. Es posible que, durante el confinamiento, parte de la población haya sufrido emociones negativas de baja a alta intensidad que podrían haber generado cambios en la conducta alimentaria hacia dietas poco saludables.


